Bye

Me da mucho gusto (mucho) el haber abandonado Twitter.
Desde hace algún tiempo lo venía pensando. Vaya, de hecho, desde que inicié en este nuevo empleo. Ya no publicaba, sólo leía.
En los casos cuando tweeteaba, realmente era por ocio (1) y (2) porque me sentía de alguna forma… ahmmm… “obligado” a saludar a mis “amigos”.
Hubo 2 casos que me empujaron a hacerlo y sin avisar a nadie:
Caso a) La dichosa “Marikikis” me robó descaradamente $500. Pensé en presentar queja y demás. Al final, la pobre me da… changos, pues lástima. Acaba de tener un hijo. Me gusta pensar que la pareja está tan necesitada de dinero que se ve en la necesidad de robar por donde sea. Y yo… pues es Navidad. Me fascina y quedo tranquilo al pensar que ayudé a un niño con padres muertos de hambre. Sonrío al poder haberlo ayudado. Espero mis $500 le hayan comprado al menos 2 biberones. Es muy triste cuando caes en cuenta que el niño algún día pueda enterarse de que sus papás son rateros. Si yo, hubiera sabido algo así de mis padres… uy… ahí si no sabría debajo de que piedra esconderme. Pero vaya… confío en que jamás lo sabrá y que NUNCA tome las malas costumbres de sus padres. Son $500. Para mi son… pues una tarde de sushi. Para ellos, ahora veo, significa la comida de media semana. Triste. Al contrario, si me hubieran pedido, les hubiera dado más.
Caso b) Pues los “amigos”. No hay tales. Todo mundo vive ocupado en su mundo. Y yo, pues ya tengo demasiados amigos en la vida real como para todavía “corretear” la amistad electrónica de alguien.

Claro, tengo mi cuenta alterna. Pero vaya, como ven, la uso lo menos posible. Ya la uso para lo que es: Leer y desahogar tanta estupidez que tengo en la cabeza.

Y se sintió bien el haber dejado Twitter. Fueron 15mil tweets sin provecho alguno. No obtuve nada a cambio, realmente.
Por eso… pues… adiós.

Ya. A trabajar y vivir.

Salud!!!

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