L.o.v.e.

Cuando dejas tus sueños a un lado, sólo para alcanzar las estrellas y regalarle una a la persona que te hace sonreír. No es un sacrificio. No es morir lentamente. No es dejar de vivir. Es perseguir ahora un sueño COMUN.

El cielo no cambia de color; el azul permanece azul. Pero está al alcance de tus dedos. Puedes jugar con el destino. Bailas en el aire.

A veces, te encuentras viviendo un sueño. A veces, el sueño eres tu.

Es caer, flotando. No estas vivo; eres inmortal. Es rozar sus dedos sólo para encontrar tu misma piel debajo de ellos. Es compartir la vista y el oído.

Sientes el ritmo de tu corazón en la lluvia. Te haces uno con el mundo. Levantas la vista, extiendes los brazos y juras que puedes volar.

Es hallar el sol en sus ojos; la oscuridad del deseo en los tuyos.

No sientes el dolor. No sientes nada que no sean sus brazos alrededor tuyo.

Puedes respirar el invierno en cada hoja que cae, cómo tus lágrimas cuando no está cerca. Sientes el olor del verano en la sal de su piel. Sientes. Sólo sientes.

No sabes cómo, pero en un momento te sabes dentro de la otra persona y la otra persona ya no puede salir de ti. Despiertas, aún en la distancia, a su lado. Con cada bocado de pan, con cada paso en el cielo.

Se filtra en tu ser cómo la blanca arena entre tus dedos con cada ola del mar.

No puedes razonar. No quieres hacerlo.

El día empieza y termina con su nombre. Las nubes llevan tus pensamientos hasta donde esté.

No sabes cómo pasó. Solo adoras el hecho de que haya ocurrido.

No mueres. No debes tener miedo. No debes pensar.

No temas. No temas.

Tan sólo has quedado profundamente enamorado de esa persona.

Y desde ahora, ya jamás la dejarás ir…

 

 

 

Con todo mi amor para mi Jes.