Como un cachorro

En la vida, hay que tener el corazón de un cachorro:

Ama, aunque te vaya mal. Si te ignoran, no importa, tu sigue amando.

Sé fiel a tu dueño. Que no te moleste la maldad, ni la envidia, ni lo material.

Sé tu mismo. No te preocupes por nada. Confia en que todo estará bien.

Dale tu corazón a alguien en quien confíes. Si te equivocas, recupérate y vuelve a amar.

No todas las personas son malas. Siempre habrá alguien que te desprecie, pero en algún momento, tendrás de vuelta el amor que de tu corazón salió.

Y tal vez, si tienes suerte, podrás dejar este mundo, sabiendo que hiciste feliz a alguien con el amor, tiempo, oidos, alegría e inocencia que diste en su momento.

Da amor sin esperar nada a cambio. Sin que siquiera lo desees, la recompensa llegará: Cuidado, ternura, y un futuro lleno de reciprocidad.

Sé… como un cachorro.