El alcohol nos une… Dedicado para @UnTalVelez y @jessjdeborbon

Serio.

Lo analizo y ningún otro factor acerca más a las personas.

Tomemos mi caso…

…Porque es el unico que tengo.

En la Universidad, así conseguí a mis amigos: El perro, el oso, el gato y la morsa.
No, no iba en un reclu. Se los juro que esos eran los apodos. Si alguien los conoce, recuerdenles sus motes y verán que es cierto.
Ricardo, Juan, Hector y… La Morsa.
Maldita Morsa, como se llamaba?

En fin.

Nos ibamos a tomar y compartíamos un buen rato platicando de como odiabamos a ciertos maestros, de como se venía el final del semestre, de como algún día cuando salieramos de la Uni, nos ibamos a juntar cada semana para recrear la situación… y hace 11 años que no los veo.
Pero fue bueno mientras duró.

Luego, llega mi hermano.
Ah, mi querido hermano cara de perro abandonado, mendigando amor… y cachetadas.

Me iba con mi hermano a la calle de Museo esquina con Tlalpan (No, no es zona de prostitución, muchas gracias) a los huaraches. Lo padre es que nos valían los huaraches. Ibamos por las “bolas” de cerveza oscura que venían.
Uffff.
De ahí, “subimos de nivel” al ya extinto Celtic’s de Polanco. Esos tarros de cerveza de… de cuanto son, brother? De 2 litros? Porque de a litro no era… En fin, esos mega tarros… Un dia de San Patricio y uy… tantos recuerdos.

Creo que mi hermano no sería mi hermano si fueramos un par de abstemios. Jejejejeje.

De ahí, nos seguimos al vino.
A él le gusta el blanco, a mi, el tinto.
Eran las noches del ya también extinto Sommelier del Parque Hundido con unas copas, queso gouda y jamón serrano.
(Se nota que ya nos iba alcanzando la edad, no?)

Y luego viene mi mujer.
Ella con una cerveza y yo, con un té chai. Dios…
Jejejejeje.

Esa mala mujer fue la que me introdujo al vicio del whiskey. Maldito elixir divino, perdición de buenos marineros (Ah, chin– A  poco eso toman???), pecado disuelto en líquido de lujuria…

O algo así.

Y si, con ella he pasado por muchas más: La fiesta de Jack Daniels, la fiesta de Smirnoff, la horrenda boda de Hidalgo, las noches de Antara, de Rexo, de quedarse en casa tomando y platicando sobre nuestras frustraciones, sueños y deseos…

El punto de todo esto:
Sin el alcohol, las relaciones que tenemos posiblemente no serían tan compenetradas, no?
Digo, y no es una costumbre local, sino más bien global.

Y es que compartir un alcohol con un amigo es un vínculo sagrado.
Es un extraño ritual donde no importa si te pones jarra, si te sinceras con el interlocutor, si arrastras las palabras hasta sonidos guturales que más bien parecen producto de exorcismos…
Importa el que al levantar el vaso y chocarlo contra el de tu amigo, sabes que, en el futuro, cada vez que tomes una bebida similar, su sabor y aroma te transportarán a ese momento donde 2 extraños se convirtieron en algo más.

El alcohol puede ser malo.
En algunos casos es el nexo. Es el hilo con el que se unen historias.
Dedicado con mucho cariño para 2 personas que, literalmente, han cambiado mi vida:
Una cerveza por mi hermano.
Un Jack Daniels Single Barrel en las rocas por mi mujer.

Salud.