Para @jessjdeborbon

El otro día, una persona me preguntó “¿Cómo saber si amas a alguien o sólo lo quieres?”
He de decir que inventé una serie de situaciones, escenarios y emociones. La verdad, me la guardé para mi mismo.
Lo más fácil era remitirme a José José y su “todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar”, pero la verdad, tampoco se llega a esos “extremos”.
Anoche, me recordaron perfectamente lo que es amar y sufrir y llorar y desear con la ilusión con la que lo haría un niño.
Y creo que al final, eso es amar. Si, es el sentimiento que te eleva, pero también te hace sufrir cuando deseas la idealidad para tu pareja, cuando DESEAS (del verbo “pones toda tu fe y energía en ello”) que le vaya bien, lloras por la impotencia que sientes cuando le llega a ir mal e inocentemente, crees en una entidad superior que mágicamente resolverá todo si una simple oración lo compusiera.
En algún punto, quisieras intercambiar tu vida por la de tu pareja, para evitarle sufrimiento.

Recuerdo vívidamente una pelea que tuve con mi Jessica. Eramos novios. Salí muy enojado de su departamento de soltera en un domingo cualquiera. Llegúe hasta la esquina, me puse los audífonos (como siempre hago cuando estoy muy enojado) y empezó a sonar “Sunny Tales” de Sunlounger. En ese momento, cerré los ojos en medio de la calle vacía y el frío de las 8am me envolvió.
Me imaginé y me transporté a donde había sido feliz: Corriendo sobre Reforma. Por un breve momento, deseé estar ahí en esos momentos, para olvidarme del enojo, del dolor y de la situación.
Imaginé mis pasos, el ritmo, el clima. Literalmente, me transporté.
Y la situación, había cambiado radicalmente. Ya no era feliz.
Algo le faltaba a ese escenario.
Reforma se sentía vacía, sin alma, sin gente, sin ruido, sin emoción alguna.
En corto, le faltaba Jessica.

Abrí mis ojos y regresé a la misma esquina fría y solitaria.
Escuché claramente la voz en mi interior:
“Tienes 2 opciones: Puedes estar ahora mismo y todos los días, corriendo en Reforma, sintiendote fálsamente feliz o puedes darte media vuelta, correr hacia ella, pedirle perdón y vivir el resto de tu vida a su lado. No te miento; llorarás, sufrirás, dudarás y habrá conflictos si te quedas a su lado… pero serás feliz”.

De nuevo, cerré mis ojos y con una ligera mueca, me despedí de Reforma.
Dí la vuelta, corrí hasta Jessica, la besé y jamás la volví a dejar ir.

Anoche regresé a ese sentimiento, cuando tuviste que trabajar hasta tarde, amor.
En nuestra cama, mi pierna vagaba inutilmente, tratando de encontrarte.
Extrañé tu presencia.
Quise escapar del dolor. Quise ayudarte. Quise estar contigo y que mágicamente se resolviera todo.

Pero la vida no es fácil.
El amor no es fácil.

Lo tengo claro: No conocía la felicidad hasta que ese domingo me dí la vuelta y estuve a tu lado.
Y cuando estás ausente, esa felicidad se evapora como la duda en mi mente de mis sentimientos hacia ti.

Te extrañé mucho.

Espero que todo salga bien. Espero que todo se resuelva.

Porque mientras no estés aquí, yo seguiré corriendo, sintiéndome vacío en una avenida sin fin.

No se que sea el amor para el resto de la gente.
Sé que es el amor para mi.
El amor tiene nombre y duele hasta el alma no tenerlo cerca.
Siempre he sabido como responder a la pregunta que me hicieron. Sólo que no sabía exactamente lo agridulce que puede ser a veces esa respuesta.

Te extraño mucho, Jess.

–J.